Son rosas de verdad, tratadas para mantener color y textura mucho tiempo. Llegan listas para regalar, sin agua y sin nada que hacer después. Sale el mismo día en Bucaramanga pidiendo antes de las 4 p. m.
Una rosa que dura años en vez de días. Es de lo que más se pregunta y de lo que menos información hay, así que aquí va resuelto.
Empecemos por lo que confunde a todo el mundo. Una rosa preservada no es artificial —no es tela, ni plástico, ni papel— y tampoco es una rosa seca: la seca se vuelve quebradiza y pierde el color, y esta no. Es una rosa natural cortada en su mejor momento, a la que se le sustituye la savia por una solución vegetal que conserva el tono y la textura. Al tacto se siente blanda, como una flor fresca. La verás nombrada como eterna, conservada o inmortalizada: es la misma.
Están en roja, rosada y amarilla. La roja es la de aniversario y la que más se regala en pareja; la amarilla es la de la amistad y la que más se busca para celebrar algo bueno; y la rosada queda bien cuando el gesto es de cariño sin carga romántica.
Nos lo preguntan constantemente y merece una respuesta clara. Pesan tres cosas. Primero el tratamiento: se hace flor por flor, tarda, y una parte del material se descarta por el camino. Segundo la presentación, que aquí no es envoltorio sino el sitio donde la rosa va a estar durante años. Y tercero, el que más cuenta: el tiempo. Compararla con un ramo de siete días no tiene sentido; repartido entre dos o tres años, el coste por día es muy inferior al de la flor fresca.
Entre dos y tres años en condiciones normales, y muchas veces más. Conviene decirlo: no es eterna aunque se llame así. El color va perdiendo intensidad poco a poco, y se aprecia antes en los rosados y amarillos que en el rojo. Lo que de verdad la acorta es la humedad, el sol directo mantenido y el manoseo de los pétalos. Conviene ubicarla donde no le dé el sol de frente y donde no la estén moviendo a diario.
Cuando lo que se quiere es que quede. Aniversarios, una pedida, una despedida, un agradecimiento que no se olvide. El ramo fresco gana en el momento —huele, impresiona, llena la casa— pero se acaba en una semana. La preservada no impresiona igual al abrirla y en cambio sigue ahí dos años después, en la mesa de noche de quien la recibió. Son dos regalos distintos, no uno mejor que otro.
Los pedidos hechos entre semana antes de las 4:00 p. m. salen ese mismo día. Los sábados, domingos y festivos el corte se adelanta a las 12 del mediodía. Si quieres, se incluye una tarjeta con tu mensaje escrita a mano.